Navidad, Año nuevo, sin los que más queremos.

A veces son los momentos más especiales los que pensamos en tener siempre a nuestro lado las personas que más queremos, cada vez que los recordamos nunca deja de palpitar el corazón, por cada sueño, cada meta cumplida, cada momento especial compartido, y cada instante que faltó por vivir.

Afrontar la muerte de quienes más queremos nunca ha sido fácil, y nunca lo será, mucho menos cuando se acercan los momentos que más no hacen recordarlos, un cumpleaños, un almuerzo en familia, la Navidad, el Año nuevo; sabemos que es la ley natural y que la vida sigue, y que al final el tiempo pone todo en su sitio; pero nosotros lo sabemos, diciembre, tiene una silla vacía.

La partida de una persona es un evento que marca la vida de cualquier ser humano. El desplazamiento, el tiempo y el habitar, siempre serán los puntos clave en los cuales más fragilidad nos causará la partida de ese ser querido, y por lo tanto será una realidad que cambiará la forma de vivir.

Tras la pérdida de un ser amado, las celebraciones se convierten en un recordatorio inevitable de esta ausencia física, así como de esos bellos momentos que ya no podremos compartir juntos, entonces ¿Cómo se podrá afrontar esta navidad, este año nuevo, sin él o ella? ¿por qué los recuerdos y las emociones están a flor de piel? ¿y si no tengo deseos de hacer nada?

Siempre estamos en duelo, y cada fecha tan especial nos enfrenta a un sin número de desafíos emocionales, que a través de un adecuado manejo nos permitirán recordar a los seres queridos como las personas más importantes en nuestras vidas.

Existen diferentes métodos y estos siempre se adecuan a las necesidades de cada uno, nunca ha sido recomendable dejar de llorar, es mucho más fácil escribir que hablar, y una luz junto a una fotografía siempre nos hará recordar. No siempre las fiestas deben ser llenas de luces o con grandes comidas, basta con compartir en familia, adecuando los entornos, pero nunca suprimiéndolos.

Navidad y Año nuevo nos enfrenta a un mundo de desafíos emocionales, pero que son posibles de acompañar. Se debe intentar que sea una época para reflexionar, una época de reencuentro con familiares que viven lejos y plantear los propósitos que se intentarán cumplir el año que sigue; la navidad también puede ser diferente, incorporando actividades que permitan adaptarse a una celebración que puede estar cargada de dolor, tristeza e impotencia.

Respetar y expresar las emociones, no solo las personales sino de las personas y familiares que se tiene alrededor, y precisamente al tanto de los más pequeños debe ser un punto focal para todos; pues cada persona expresa sus sentimientos de manera diferente, el duelo es único para cada ser humano al igual que la forma en que se manifiesta; en épocas como estas es indispensable estar con los más pequeños de casa, explicar cada situación y acompañarlos también en su dolor. Esta compañía permite mantener una comunicación sincera con las personas que más queremos.

Buscar un refugio de paz, reflexionar y reforzar el sistema de creencia; perdonar y pedir perdón; y si es creyente concentrarse en el sentido religioso puede convertirse en una fuente de curación, paz y consuelo. Navidad representa el nacimiento de Jesús, un niño de esperanza que ilumina el camino en cada paso que se da.

Compartimos el pensamiento del Papa Francisco; La muerte es una bofetada a las promesas, a los dones y sacrificios de amor alegremente entregados a la vida que hemos hecho nacer; en esta fe podemos consolarnos el uno a otro, sabiendo que el Señor ha vencido a la muerte de una vez por todas y la esperanza nos asegura que ellos, aquellos que nos han dejado están en las manos buenas y fuertes de Dios.

El amor es más fuerte que la muerte y por ello el camino es hacer crecer el amor, hacerlo más sólido, y el amor nos cuidará hasta el día en el que cada lágrima será enjugada.

Si nos dejamos sostener por esta fe, la experiencia de luto puede generar una fuerte solidaridad de lazos familiares, una nueva apertura al dolor de las otras familias, una nueva fraternidad con las familias que nacen y renacen en la esperanza Y esto nos da la fe.

De ante mano Promotora del Llano S.A. y Funerales el Señor Resucitado los acompaña en estas épocas tan especiales, sin olvidar también aquellos que desde el amor nos acompaña en cada instante de nuestras vidas.

Deseamos a todas las familias de nuestra ciudad una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.

 

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